Transicion energetica

Después de “Iluminar África”: por qué la estrategia energética africana se orienta hacia la red eléctrica, el almacenamiento de energía y la exportación de hidrógeno verde

El Banco Africano de Desarrollo eleva su estrategia energética de “cerrar la brecha de suministro eléctrico” a “reconstruir la base energética industrial”: con Mission 300 impulsa el acceso universal, con redes eléctricas regionales y almacenamiento reconfigura el sistema eléctrico, y con hidrógeno verde, amoníaco verde y minerales de transición como pilares, lleva a África de importador de energía a exportador.

¿Qué ocurrió?

El Banco Africano de Desarrollo (BAD) ofrece en su sección temática sobre energía y electricidad una serie de conclusiones estratégicas claras: África está en condiciones de seguir una ruta energética baja en carbono y de bajo costo, y su potencial solar representa más del 60 % del total mundial. En torno a esta conclusión, el BAD estableció, dentro de sus prioridades "High 5", el pilar "Iluminar África" (Light Up and Power Africa), y definió tres objetivos: lograr el acceso universal a la energía, ampliar significativamente el suministro eléctrico e impulsar el crecimiento con descarbonización.

Las direcciones de inversión específicas incluyen cinco categorías: acelerar la provisión de energía moderna universal, confiable y asequible a los países miembros regionales, abarcando electricidad y cocción limpia, y atendiendo tanto a los hogares como a los sectores productivos; fomentar un sector energético sostenible en las tres dimensiones: social, económica y ambiental; afianzar una senda de desarrollo bajo en carbono que concilie el crecimiento verde con la seguridad energética; mejorar la sostenibilidad del sector eléctrico y de las empresas de servicios públicos, así como la eficiencia energética; construir sistemas eléctricos intrarregionales e interregionales sólidos que sienten las bases de una red eléctrica continental africana interconectada, conecten los pools eléctricos existentes e impulsen la creación de un mercado eléctrico único africano.

Los proyectos y anuncios recientes muestran que esta lógica se está materializando: Etiopía recibió 2 millones de dólares del Fondo Africano de Energía Sostenible (SEFA) para un proyecto piloto de microrred que combina energía y agricultura; el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) aprobó 13,46 millones de dólares para apoyar una iniciativa de movilidad verde liderada por el BAD y de alcance africano; Kenia avanzó en su pacto nacional de energía "Mission 300" mediante un taller de apoyo a la implementación; el BAD aprobó 100 millones de euros para Gotion Power en Marruecos, a fin de desarrollar la primera gigafactoría de baterías de fosfato de hierro y litio de África; Costa de Marfil obtuvo 200 millones de euros en financiamiento para reforzar su capacidad de producción de combustible de bajo contenido de azufre. A nivel de proyectos, se incluyen la central hidroeléctrica de bombeo Abdelmoumen en Marruecos, el sistema de almacenamiento de energía en baterías HEX en Sudáfrica, el proyecto STEG en Túnez para convertir unidades de fuelóleo pesado a gas natural, y una obra de red eléctrica en Zimbabue para restaurar el suministro eléctrico tras el ciclón Idai.

La lógica de desarrollo detrás de este acontecimiento

Si se interpreta esta serie de acciones solo como "cubrir el déficit de electricidad", se subestimará su significado. Lo que realmente está cambiando es el papel de la energía en la economía africana.

Durante las últimas dos décadas, la contradicción central del tema energético africano ha sido la tasa de acceso: el gran volumen de población sin electricidad, la fragilidad financiera de las empresas de servicios públicos y un crecimiento de la capacidad instalada que no sigue el ritmo del crecimiento demográfico. Sin embargo, en el marco actual del BAD, la energía se redefine como infraestructura para la industrialización y la capacidad de exportación. Tres claves pueden explicar este giro.

Primero, la dotación de recursos determina la elección de la ruta. Dado que el potencial solar representa más del 60 % del total mundial, seguir una ruta baja en carbono no es una exigencia externa, sino la solución de menor costo. Esto explica por qué entre las prioridades de inversión aparecen a la vez la cocción limpia, la eficiencia energética y el crecimiento con descarbonización: en conjunto, conforman una combinación de oferta de bajo costo.

Segundo, las economías de escala deben lograrse mediante mercados regionales. El volumen de demanda eléctrica de un solo país africano suele ser insuficiente para sostener la viabilidad económica de grandes activos de generación y almacenamiento. Por ello, “conectar los pools eléctricos existentes”, “construir una red eléctrica continental” y “crear un mercado único africano de electricidad” no son una gran narrativa, sino una premisa técnica para reducir el precio unitario de la electricidad y atraer capital de largo plazo.

Tercero, la energía empieza a vincularse con la política industrial. El documento plantea explícitamente que África tiene potencial para convertirse en un exportador principal de electricidad, hidrógeno verde y derivados como el amoníaco; y que los “minerales de transición” necesarios para paneles fotovoltaicos, aerogeneradores, baterías y vehículos eléctricos tienen una demanda global en rápido aumento, lo que crea una nueva ventana para el desarrollo industrial y las exportaciones de África. La gigafactoría de baterías de litio-hierro-fosfato de Marruecos es precisamente el primer caso emblemático de esta lógica que se extiende de la exportación de minerales al eslabón manufacturero.

Implicaciones para el desarrollo local

Desde la perspectiva del empleo y la actualización industrial, esta ronda de inversión energética se sitúa más cerca del extremo productivo que los proyectos de generación anteriores.

Los proyectos de microrredes corresponden al procesamiento agrícola y al uso eléctrico productivo rural, y resuelven el problema de “hay electricidad, pero no se puede pagar ni utilizar”; la energía hidroeléctrica de bombeo y el almacenamiento en baterías corresponden a la capacidad de regulación de picos de la red, que determina si los usuarios industriales pueden obtener una calidad eléctrica estable y predecible; la sustitución de fuelóleo pesado por gas natural reduce directamente el costo de generación y la intensidad de emisiones, y proporciona electricidad de base más barata a la manufactura; las inversiones en combustibles de bajo azufre se vinculan a la vez con la calidad del aire y el nivel técnico de la industria de refinación.

El punto común de estos proyectos es que no se limitan a “encender las luces”, sino que mejoran directamente tres condiciones básicas de la capacidad productiva: la estabilidad del suministro energético, la controlabilidad de los costos energéticos y la capacidad del sistema energético para soportar nueva carga industrial. Para el empleo juvenil, los puestos creados en ámbitos como la fabricación de baterías, la operación y mantenimiento del almacenamiento y la operación de microrredes tienen una densidad tecnológica claramente superior a la de la construcción eléctrica tradicional, lo que implica un mayor espacio para la acumulación de capacidades locales.

Implicaciones para el desarrollo regional

La dimensión regional es la parte de mayor valor a largo plazo de esta estrategia.

En la formulación del Banco Africano de Desarrollo, el objetivo del sistema eléctrico regional es una “red eléctrica continental interconectada”; la ruta es conectar los pools eléctricos existentes, y el punto final es el mercado único africano de electricidad. Este orden tiene sentido práctico: primero eliminar las barreras entre los pools eléctricos regionales existentes y después avanzar hacia un mercado unificado. Una vez que la transmisión transfronteriza se vuelva habitual, la electricidad pasará de ser un “bien público nacional” a una “mercancía comercializable”, lo que cambiará la configuración de ventajas comparativas dentro de África: los países ricos en recursos pero con demanda limitada podrán exportar electricidad, y los países con una base industrial relativamente fuerte pero con escasez energética podrán importarla, sin que ambas partes tengan que construir por separado capacidad instalada redundante.Lo que merece aún más atención es el cambio en la dirección de las exportaciones. El hidrógeno verde, el amoníaco y sus derivados, así como los materiales relacionados con los minerales de la transición, apuntan a mercados fuera de África. Esto significa que el sistema energético africano asumirá por primera vez, además de “garantizar el suministro local”, la función de “atender la demanda global de descarbonización”. Al mismo tiempo, varios países están elaborando pactos nacionales de energía (Uganda, Ruanda, Burkina Faso, Gabón, Namibia, la República Centroafricana, etc.), y este tipo de documentos convierte los objetivos energéticos en planes nacionales ejecutables, para que la interconexión regional no se quede en el plano de la planificación. El intento de Gambia de incorporar a las mujeres en su estrategia de energías renovables demuestra que la dimensión social de la transición energética también empieza a entrar en el diseño de políticas.

Impacto potencial en los próximos 5 a 15 años

Si ampliamos el horizonte temporal a diez o quince años, podemos ver tres trayectorias que podrían desplegarse simultáneamente.

La primera es la configuración industrial. Si el modelo de gigafactoría de baterías de Marruecos es replicable, África tendrá la oportunidad de pasar de ser proveedor de materias primas minerales a avanzar hacia eslabones intermedios de fabricación, como baterías y equipos de almacenamiento de energía. Esto cambiará la posición de África en la cadena de suministro de la transición energética global y también cambiará la forma en que la región negocia recursos como el litio, el cobalto y el grafito.

La segunda es la configuración del sistema eléctrico. La combinación de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo, almacenamiento con baterías e interconexión regional implica que las redes eléctricas africanas dependerán cada vez más de la “capacidad de despacho” y no de la mera expansión de la capacidad instalada. Esta transformación redefinirá los criterios de inversión de los proyectos eléctricos; los activos de almacenamiento y transmisión podrían ser más atractivos para el capital que los nuevos activos de generación.

La tercera es la formación de polos de crecimiento. Que países como Marruecos, Sudáfrica, Kenia, Costa de Marfil y Etiopía aparezcan repetidamente en proyectos recientes no es casualidad: tienen cierta base industrial y palancas claras de política energética. Los clústeres industriales que se formen en torno a estos nodos probablemente se convertirán en el centro de gravedad geográfico de la manufactura y las exportaciones africanas en la siguiente etapa.

Conclusión

El verdadero cambio de la estrategia energética africana no radica en el aumento de las cifras de capacidad instalada, sino en que empieza a responder simultáneamente a tres preguntas: cómo llevar electricidad a la población, cómo hacer que la electricidad sostenga a la industria y cómo convertir la electricidad en un producto de exportación.

Que este giro constituya o no un cambio clave en la trayectoria de desarrollo a largo plazo de África depende de dos cosas: que las redes eléctricas regionales puedan interconectarse de verdad y que la capacidad manufacturera local pueda seguir el ritmo de la expansión de la oferta energética. Pero lo que sí es seguro es que, cuando la política energética, la política industrial y la estrategia de exportación se colocan en un mismo marco, el relato de crecimiento de África ya no es solo un relato de recursos, sino que empieza a adquirir contenido de capacidad productiva y manufactura. Podría convertirse en un punto de inflexión de importancia nodal en la narrativa de crecimiento africana de la próxima década.

Nota local de fuentes · africadevnews

africadevnews sitúa esta nota en Africa Development News sigue la infraestructura africana, la transicion energetica, el desarrollo regional.... los Enlaces de fuentes deben abrirse antes de reutilizar el resumen; Boletin de Africa / Politica y registro publico / Boletin diario explica el ángulo editorial local. fechas, nombres y cambios de estado aún requieren comprobación.

Source links

  1. https://www.afdb.org/en/topics-and-sectors/sectors/energy-powerPrimary

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